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104 contenedores para las fiestas: cómo propone COR separar los residuos

104 contenedores para las fiestas: cómo propone COR separar los residuos

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De cara a las fiestas, en los 93 municipios de la zona COR ya se pueden solicitar contenedores específicos para vidrio, materia orgánica, papel y envases. La idea es sencilla: llevar la separación allí donde, en unas pocas horas, se genera especialmente mucha basura.

En la plaza donde por la noche se reúnen para una verbena suelen aparecer las mismas huellas de la fiesta: vasos de plástico, cajas de cartón, botellas y restos de comida. Ahora los municipios de la zona de gestión del Consorci de Residus (COR V5) pueden solicitar con antelación contenedores especiales para estos eventos: el consorcio dispone de un total de 104 recipientes.

COR informó de esta iniciativa el 8 de septiembre, bajo el nombre «En festes no et deixes el COR» —aproximadamente, «En las fiestas no te olvides del COR»—. El programa está dirigido a 93 municipios y, según la descripción del consorcio, debe ayudar a separar los residuos justo donde se generan: en conciertos, comidas populares, fiestas callejeras y encuentros de asociaciones.

La fiesta empieza con un lugar para la botella

La parte más práctica de la idea de COR no es el llamamiento a ser más conscientes, sino la posibilidad de elegir los contenedores según cada evento concreto. El municipio o colectivo puede solicitar las fracciones necesarias teniendo en cuenta el formato del acto, el espacio y el número previsto de asistentes, informa el consorcio.

El conjunto incluye 20 contenedores amarillos para envases ligeros, 22 azules para papel y cartón, 31 marrones para materia orgánica y 31 verdes para vidrio. Estas cifras suman 104 recipientes: no una fila uniforme de cubos idénticos, sino una reserva que puede distribuirse entre distintas fiestas.

Para quien está en la plaza, esto cambia una cosa pequeña pero importante: el contenedor adecuado está cerca no solo en la vida urbana cotidiana, sino también en el momento en que se tienen a la vez un plato, una botella y una servilleta de papel en las manos. COR explica que separar en el lugar evita que las distintas fracciones se mezclen desde el principio.

Lo principal: los contenedores pueden solicitarse no «para toda la temporada», sino según las particularidades de una fiesta, concierto o comida concretos.

Por qué una fiesta habitual requiere un plan específico

En un día laborable, los residuos se distribuyen por la ciudad de forma gradual. En una fiesta surgen de golpe: después de la cena, al terminar el concierto o tras un brindis colectivo, varias decenas de personas tiran al mismo tiempo envases, vidrio y materia orgánica. COR considera estos periodos de generación de residuos inusualmente alta y breve como el principal ámbito de aplicación del programa.

Según el consorcio, los contenedores están destinados a fiestas patronales, verbenas, conciertos, comidas populares, actividades culturales y encuentros de asociaciones. La importancia de esta lista no está tanto en su amplitud como en lo habituales que resultan estas escenas: no se trata de un festival excepcional, sino de eventos que aparecen regularmente en los calendarios de pequeños municipios.

Si en el recinto hay muchos envases, los organizadores pueden necesitar recipientes amarillos; si se prevé comida, marrones; si los participantes van a desmontar cajas o utilizar materiales de papel, azules. No es un nuevo sistema de separación, sino el traslado de normas conocidas a un lugar donde, durante un breve periodo, la carga aumenta de forma notable, informa COR.

Una separación visible antes de que termine el concierto

En COR consideran que la sostenibilidad de un evento debe tenerse en cuenta ya durante su preparación, y no solo después de que la plaza haya sido limpiada. Esta lógica convierte los contenedores en parte de la organización de la fiesta, junto a los escenarios, las mesas y los recorridos para los asistentes.

El consorcio vincula la separación temprana con la posterior recogida y tratamiento de cada fracción. Según su valoración, cuando el vidrio, la materia orgánica, el cartón y los envases no se mezclan desde el inicio, se contribuye a mejorar la calidad de los materiales que pueden recuperarse.

Para el organizador, también hay una tarea muy concreta: pensar no solo en cuánta gente acudirá, sino en qué hará en el recinto. ¿Habrá una cena colectiva? ¿Se necesitarán cajas para comida? ¿Abrirá un bar? El material de COR habla expresamente de la posibilidad de adaptar la solicitud al espacio y a la asistencia prevista.

«La responsabilidad es compartida», afirma el presidente de COR, Elio Cabanes.

Qué significa para los residentes de 93 municipios

La iniciativa no afecta solo a los servicios municipales. Según el comunicado de COR, los contenedores también pueden estar disponibles para los colectivos que organizan eventos. Para una asociación vecinal, el organizador de un encuentro cultural o un grupo que prepara una comida popular, esto supone la posibilidad de abordar los residuos de antemano como parte del guion, en lugar de dejar el asunto para el final de la noche.

Los asistentes no tendrán que memorizar nuevos colores: se utilizan las cuatro fracciones habituales —amarilla, azul, marrón y verde—. La diferencia práctica es que, durante un evento de gran afluencia, deben aparecer directamente en la zona de celebración. COR subraya que, cuando separar es más fácil, más personas pueden hacerlo sin búsquedas innecesarias.

En ello reside la faceta tranquila, casi imperceptible, del programa. No propone cambiar las propias fiestas ni exige a la gente un ritual especial. Según Cabanes, se trata de pequeñas acciones con un resultado visible; esta formulación figura en el comunicado de COR.

Antes del evento conviene aclarar: qué fracciones serán necesarias, dónde colocar los contenedores y quién se encargará de supervisarlos durante las horas de mayor afluencia. Precisamente esta adaptación a cada evento concreto es la que contempla el programa de COR.

Para los residentes de Valencia y los municipios vecinos, es un recordatorio útil de la diferencia entre una fiesta y sus consecuencias. La música, la comida y las botellas de vidrio aparecen al mismo tiempo en una plaza, pero no tienen por qué acabar en el mismo flujo. Si los contenedores están en el lugar adecuado desde el principio, la separación deja de ser una campaña ecológica independiente y pasa a formar parte de la organización habitual de la fiesta.